Cerca de 700 investigadores esperan sumarse al SISNI

Casi 700 investigadores esperan acceder al Sistema Nacional de Investigadores (SISNI), una iniciativa que busca fomentar la carrera del investigador científico en Paraguay mediante tres acciones fundamentales: la categorización, la evaluación de su producción científica y tecnológica, y el otorgamiento de incentivos económicos para que puedan dedicar tiempo y esfuerzos a la labor investigativa.
Los postulantes que cumplan con todos los requerimientos y sean admitidos, se sumarán a los 569 que ya forman parte del SISNI, lo cual contribuirá a ampliar la comunidad científica nacional y a fortalecer la capacidad de generación de conocimiento en diversas áreas.
El equipo técnico del SISNI está actualmente en plena tarea de evaluación de las 692 postulaciones que se presentaron a la convocatoria para investigadores.
Del total de postulados, el 78% busca acceder por primera vez al SISNI, y el 22% de ellos ya llegaron a formar parte del sistema anteriormente y desean reincorporarse.
Categorización según su labor
El SISNI es implementado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), con financiamiento del Fondo para la Excelencia de la Educación y la Investigación (FEEI).
Actualmente, cuenta con un total de 569 investigadores categorizados, de los cuales el 49% son mujeres y el 51%, hombres.
Existen cuatro niveles de categorización: Nivel Iniciante; Nivel I; Nivel II; Nivel III y la categoría de Emérito. Las categorías se basan en varios indicadores: el grado de independencia de la actividad de investigación, la producción de conocimiento original, la mentoría, la generación de capacidades institucionales, la instalación de infraestructura para la investigación, así como la consecución de fondos de financiamiento para la investigación.
En este momento, casi la mitad de los investigadores se encuentra categorizado en el Nivel Iniciante (48%) y las categorías con menor cantidad de integrantes son las más altas, es decir, el Nivel III (4 %) y Emérito (2%). En el Nivel II se encuentra el 18% de los investigadores categorizados.
Ascenso, descenso o salida
Cuando un investigador concluye el período de tiempo establecido para cada categoría (dos años para el Nivel Iniciante; tres años para el Nivel I; cuatro años para el Nivel II; cinco años para el Nivel III), debe postularse a una convocatoria de permanencia, en la cual se evalúa el trabajo realizado y esos resultados pueden derivar en: la permanencia dentro de la misma categoría, el descenso o ascenso de nivel, o la salida del sistema.
Según las áreas de la ciencia en las cuales desarrollan su trabajo, la mayoría de los investigadores que integran el SISNI son del área de Ciencias Agrarias y Naturales, Botánica (32%), y un tercio, del ámbito de las Ciencias de la Salud, Química y Biología Animal (30%). En tercer lugar en cuanto a cantidad de categorizados se ubican quienes investigan en el sector de las Ciencias Sociales y Humanidades (23%), seguidos de quienes lo hacen en el área de Ingenierías y Tecnologías, incluidas la Matemática, la Informática y la Física (15%).
Todos los datos del SISNI (investigadores categorizados, áreas de la ciencia, trabajos de investigación, etc.) son de libre acceso y están disponibles en la página web del CONACYT, en la pestaña Programas de CTI.
Desafíos
El SISNI tiene como desafío seguir fortaleciendo y haciendo crecer la comunidad científica en Paraguay. “La mayor cantidad de investigadores que llegó a tener el SISNI es de 852 categorizados, en el año 2022. Luego, el número fue descendiendo por las personas que tuvieron que salir por no haber superado las evaluaciones de permanencia. No obstante, la cifra es histórica para nuestro país y representa un logro muy importante”, destaca Verónica Meza, coordinadora del componente III de PROCIENCIA, uno de cuyos programas es el SISNI.
“Otro logro muy importante, que va de manera transversal, tiene que ver con la gobernanza: se ha logrado la primera ley del investigador en Paraguay, con su decreto reglamentario”, menciona.
Asegurar que el sistema siga contando con financiamiento una vez que finalice el proyecto PROCIENCIA -a mediados del año 2030- es otro de los desafíos que SISNI tiene por delante. “Urge encontrar, a corto plazo, otra fuente de financiamiento para poder continuar con el sistema de incentivos. Lo ideal es que sean recursos del Tesoro Nacional, para que los investigadores puedan tener estabilidad y seguridad”, opina Meza.
Ya a más largo plazo, el reto es consolidar la jerarquía de los investigadores del SISNI. “Que las instituciones que albergan a investigadores busquen también mecanismos de retención o de promoción de los investigadores, porque el trabajo de consolidar una comunidad científica en el país no va a poder realizarlo solamente CONACYT. Necesitamos que los demás actores sociales también trabajen para lograr este objetivo e inviertan con nosotros”, explica.
A criterio de Verónica Meza, están sentadas las bases para ello, pero se debería apuntar, como política pública, a que uno de los indicadores de jerarquía de un investigador sea el formar parte del SISNI y, que eso se tome en cuenta para definir el otorgamiento de becas, incentivos, puestos, mejoras salariales, etc.
La idea es que el SISNI pueda consolidarse como una política pública, con los beneficios que eso implica para el desarrollo del país.